tu cuentas, yo cuento nosotros contamos...
tas la "tristeza" de no ganar en el concurso zigzag de cuento, yo, voy a publicarlo (en esta cosa a la que llaman blog):
Un pequeño gran personaje
Por Tomás del Real R.
-No se entiende, nadie entiende, ni yo- siempre se decía Benjamín – por qué Santiago es así, nadie recoge papeles, todo el aire negro por el esmoc y nadie hace nada.-
Eran esas sus preguntas, tenía 6 años, muy maduro a su edad, sabía y le interesaban cosas que a niños normales de esa edad ni habían oído. Era extraño, siempre había tenido una afición por el tema de la contaminación y las lluvias. Mientras todos veíamos Barney, el miraba El Tiempo. Pedía que le compraran puzzles de acuerdo a su afición, mientras a todos los otros les compraban de autos y “montros” estelares que a esa edad eran sus ídolos, modelos a seguir por todos, que soñaban con conquistar el planeta y comerse la tierra como un bocadillo... esperen, esa es otra historia.
Éramos cinco hermanos, él era el del medio; yo, el más pequeño. Todos los molestábamos diciéndole cara de nube, niño lluvia y otros sobrenombres absurdos que se nos ocurrían en el momento, solo para atormentarlo. Atormentarlo suena bien para otro nombre chistoso, jejeje , bueno ¿como iba?, ah, si.
Al cabo de un tiempo me di cuenta de que me gustaba que él fuera mi hermano y me inspiraba para hacer cosas más interesantes. En esa época yo tenía 4 y a medida que iba pasando el tiempo yo me acercaba más y más a él. Para mi cumpleaños numero seis, él ya tenía ocho y me sorprendió que me regalara un microscopio ya que era difícil conseguirlo, tanto que ni nuestros padres lo encontraron, regalándome un peluche de dragón que igualmente lo agradecí, por su esfuerzo.
Ese día lo pasamos muy bien, los papás se quedaron hasta muy tarde en la noche, como hasta las 11:25, con sus amigos celebrando mi cumpleaños. Muy extraño ¿no? celebrando mi cumpleaños mientras yo dormía. No se por qué pero ese día fue cuando dormí mejor, tuve una sensación tan relajante, casi mágica, bueno, hasta que desperté.
Miré a mi alrededor, Seba durmiendo, Cris durmiendo, Álvaro durmiendo, Benja dur...¡¡Benjamín no estaba!!!. Era raro que estuviera despierto a esa hora de la mañana así es que fui a buscarlo al baño, al comedor, a la cocina. No estaba, definitivamente no estaba. Me preocupé mucho, pero fui tranquilo y despacio a la pieza de los papás aunque al poco rato reaccioné y me empecé a desesperar, llegando a gritar en la pieza. La mamá despertó y, de un salto, también nerviosa, salió de la cama preguntando qué pasaba. Le conté todo, despertó al papá, al los hermanos, y rápidamente llamó a la policía (ustedes saben lo exageradas que son las mamás). Salimos a buscarlo afuera, a preguntarle a los vecinos si lo habían visto, pero no hubo caso, en unos quince minutos de intensa búsqueda, llegaron los CDC (carabineros de Chile, es que me gusta ponerle nombre corto a todo) con sus típicas preguntas, esta vez, hacia papá:
- ¿nombre del menor ? ¿edad ? ¿color de cabello ? ¿estatura ? ¿le pega a su hijo ?¿ha sufrido maltratos psicológicos ? ¿sufre alguna deficiencia mental ? etc, etc y... ¡¡ah, si!!, etc...
Terminando las preguntas, se marchan, prometiendo que su hijo iba a estar bien, bla bla bla... ya se que siempre dicen eso , pero a mi y a mis padres, nos tranquilizó bastante.
Pasaban y pasaban las horas, no había rastros de él, mamá llamaba cada cinco minutos a la patrulla para ver como iban, pero nada. Ya habían buscado en los lugares donde pudiera estar pero no lo encontraban, temían que pudiera ser un secuestro así que también buscaban en lugares muy ocultos. Cada minuto que pasaba todos estaban con menos esperanzas, menos yo ( él me enseñó el dicho: “la esperanza es lo último que se pierde” ). No se cómo pero me vino a la mente un lugar: la plaza. Benja ahí veía la montaña y el cerro, también me dijo una vez que, en la noche podías ver Venus y que gracias a la Virgen del cerro que, desde ahí, se distinguía gracias a una vista privilegiada, se sabía si al otro día iba a llover o no, saquen las conclusiones, debía estar ahí.
Rápidamente llamé a mi familia que, con pocas esperanzas, me siguió hasta la plaza. Fue muy grata mi sorpresa cuando al llegar, veo a mi hermano conversando; no muy grato fue averiguar con quién lo hacía ya que era “Pedro”, un loco (literalmente) al que mis padres no dejan que me acerque. Mi familia corre a Benjamín, ahuyentando a Pedro, la mamá, más calmada le pregunta que hacía ahí, que por mucho tiempo lo estuvimos buscando y que nos tenía tan asustados, y fue entonces cuando él contestó:
- y ¿para qué te preocupas, si yo sólo estaba conociendo el mundo?
Desde ahí que me dio una afición, me llegaron la palabras de el Benja y me di cuenta que yo también podía y quería explorar el mundo, mi mundo, nuestro mundo.
fin
de verdad ahora que lo leo bien, tiene muchísimos errores....bueno, eso es lo que hay por casa hablando de escritura, espero tu comentario, o,...
tu cuento
PD: aunque mientras más escribamos, más mejoraremos.
saludos blogueros, nos leemos...


